Un viejo adagio dice que “un negocio sólo vale lo que alguien está dispuesto a pagar por él”, sin embargo, el proceso de maximizar el valor de una empresa para los accionistas contiene algunos factores que pueden ser evaluados y controlados. Veamos alguno de ellos.

Oferta y demanda

Por el lado de la oferta, si en el mercado hay un montón de operaciones para la venta, atractivas, rentables y bien gestionadas, los precios logrados en una transacción de venta serán generalmente más bajos, ya que será un mercado de compradores. Por el lado de la demanda, si hay una alta demanda pero pocas empresas de calidad disponibles para la adquisición, esto obligará a los compradores a pagar una prima y las empresas en venta en este sector tendrán un mayor multiplicador que las de otros sectores.

Hacer coincidir el momento de la venta de una empresa con una situación de alta demanda en el mercado,  puede ayudar a alcanzar un mejor valor de negociación.

Perspectivas de crecimiento

Con la compra de una empresa, un comprador está “adquiriendo  futuro”. Si bien al evaluar la oportunidad revisa el rendimiento financiero histórico, lo que realmente le importa es lo que la compañía podrá ganar en el futuro bajo su propiedad. Por lo tanto, las empresas con altas tasas de crecimiento potencial se venderán por múltiplos más altos que otras empresas similares con tasas de crecimiento esperado más lentas. Con el fin de evaluar completamente el potencial de crecimiento de su negocio, debe analizarlo como inversor, no como vendedor y dedicar el tiempo necesario a elaborar un plan de negocios detallado que describa exactamente cómo se pueden cristalizar las oportunidades de crecimiento y cuáles son las inversiones necesarias para lograrlo.

Riesgo

En procesos de adquisiciones,  cuanto más riesgo un comprador está dispuesto a tomar, mayor retorno va a demandar por el activo en cuestión. Por lo tanto, un comprador ofrecerá menores multiplicadores por una compañía en la que percibe un riesgo relativamente alto; algunos elementos que pueden contribuir a una percepción de riesgo mayor pueden ser una concentración alta de clientes, dependencia de las operaciones en pocos miembros del personal o una escasa sostenibilidad financiera de la empresa. Las  estrategias para mitigar el riesgo por parte del vendedor toman tiempo para su puesta en marcha y maduración, por eso es importante planificar la venta con la antelación suficiente para la implementación de estas estrategias, trabajando con expertos externos para evaluar y mitigar los riesgos que un comprador puede identificar.

Volatilidad

Este factor está estrechamente relacionado con el riesgo, aunque a menudo está determinado por  factores externos. Si la industria en la que opera una empresa está fuertemente influenciada por factores externos, entonces las ganancias futuras de la empresa son menos seguras y por lo tanto, un comprador buscará proteger su inversión aplicando algún descuento. Algunos ejemplos de estas situaciones podrían ser, empresas que operan en el sector público sujetas a recortes en los gastos o cambios presupuestarios que a menudo ocurren cuando se eligen nuevos gobiernos, o empresas que operan en el sector inmobiliario o  de la construcción que pueden verse afectadas de manera significativa por los cambios en el mercado inmobiliario y el clima económico, o empresas de reclutamiento o de capacitación, cuyos flujos de ingresos están fuertemente influenciados por los niveles de empleo dentro del sector privado. Los  ingresos en estas industrias presentadas como ejemplo, podrían experimentar altas y bajas vinculadas a curvas de crecimiento económico y recesiones; esta volatilidad externa de la industria la tendrá en cuenta en su valoración un potencial  comprador.

Sinergias de valor y ahorros en costes

Un comprador estratégico a menudo pagará más por un negocio si cree que la combinación de las dos compañías presenta sinergias en la corriente de futuros ingresos y además la oportunidad de reducir los costes. Algunos ejemplos de ello son, empresas que operan dentro de su industria, pero con un flujo de ingresos diferente; un comprador que opera en diferentes regiones geográficas; o empresas en un sector diferente al del comprador que podría ampliar la oferta de productos o servicios a su base actual de clientes. Los compradores también pueden pagar una prima para asegurar un acuerdo si lo ven como una medida defensiva, asegurándose de que son el mejor postor en lugar de arriesgarse a que la empresa objetivo sea adquirida por un competidor o un nuevo operador al mercado.

 

Tanto la valoración de una empresa  como  el momento oportuno de salida al mercado, son factores clave en procesos de compra venta de empresas para maximizar el valor en potenciales negociaciones. ¿ Ha pensado en ello?

Esta entrada se basa en el post de Adam Croft aparecido en www.divestopedia.con el 24 de abril de 2017.